Pablo Ceballos. cfgm peluquería y cosmética capilar. Cosenza (Italia)

 

“Un viaje hacia ti mismo”

Recuerdo que todo empezó como una broma, un, juego, dieron la oportunidad  y todos querían hacerlo, yo no iba a ser menos, pero poco a poco se fue tornando en una realidad, iban pasando días y pruebas para la beca y algunos iban quedando atrás, y cada vez más cerca hasta que sin darme cuenta ya estaba en la reunión con los otros alumnos seleccionados preparándolo todo para ir a Italia.

Me acuerdo de la sensación de pensar donde me estaba metiendo, y si de verdad quería irme tres meses lejos de casa, de mi gente y de mi idioma, sin tener ni idea de italiano… Pero como siempre hago, sabiendo que era algo bueno y una gran experiencia personal, me obligué a cumplir lo que había prometido al instituto, a mi familia y, sobretodo, a mí mismo.

Llegó el día del vuelo, quedé con todos mis amigos, me despedí de ellos como si fuese a la guerra, volví a mi casa, comí con mis padres y fuimos al aeropuerto, aún con esa duda de si estaba haciendo lo correcto. Una vez en el aeropuerto,  me despedí también de mis padres y de mi hermano, crucé el detector de metales… comenzaba mi viaje.

Del resto de ese día hay poco más que decir, llegué al aeropuerto de Napoles, dormí en un hotel allí y al día siguiente cogí un tren hasta Rende, donde debía realizar mis prácticas.

Al principio estaba bien, hablaba con mi gente por el móvil, mi compañero de piso muy buena gente, todo bien… aunque poco después todo empezó a ser más difícil, hasta el punto de estar tan mal que quería volverme, pero con ayuda de mis padres y mis amigos me mantuve fuerte.

Llegó el día de mi presentación en la peluquería, al principio se hacía difícil, tanto por el idioma como por el malestar y el agobio que tenía, pero sinceramente aprendí a hablar rápidamente y el salir de fiesta con mis compañeros me vino genial, con lo cual poco a poco todo fue cambiando a mejor, hasta el punto  de que sin darme cuenta estaba como en mi casa, y Sevilla no era mas que un buen recuerdo con el que mantenía el contacto a través del móvil, aunque no puedo mentir que era un recuerdo que continuamente me venía a la mente y echaba mucho de menos, sin frenarme en mi día a día.

Ahora que el viaje está llegando a su fin, no me arrepiento ni lo más mínimo de esta experiencia, donde he aprendido, no solo, habilidades y técnicas de peluquería, si no cosas mucho más importantes, como afrontar solo  los problemas, tener que llevar una casa, y no solo un fin de semana o una semana, cosa que si hago habitualmente en mi casa, si no un mes entero, pagar todas las facturas, la comida, todo… Y cosas mucho más importantes como valorar a las personas a quién realmente le importo y se preocupan por mí y por cómo. En fin, en general madurar y enterarte aun más de como es la vida.

Y esta ha sido mi experiencia de Erasmus, dar miles de gracias al Centro Sopeña, sobre todo a Antonio y Rosario, que son las personas del  centro con las que más contacto he tenido y que han estado siempre ahí para cualquier problema, a mi familia y amigos por estar siempre conmigo y especialmente a mis compañeros, mejor dicho hermanos, por haber sido como mis amigos de pequeños, o más bien como una familia,  han estado conmigo desde el principio en las malas. Me han hecho sentir como uno más y me han ayudado con el idioma, hasta el punto de manejar el italiano a un nivel que ni yo creía que llegaría, con la peluquería, ayudándome en todas las dudas que tuviese y pendiente de mí para enseñarme todo y  con el agobio y  malestar del principio, contando conmigo para salir y no dejándome solo.

Por último, como cierre diré una frase que se usa en el sur de Italia, cuando sales de casa para venir acá, lloras dos veces, una al salir de tu hogar, y otra al volver a él dejando esta tierra atrás.

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