Experiencia en Parma

Desde la primera vez que nombraron la palabra Erasmus, mi objetivo fue poder realizarlo y cuando por fin vi que lo había conseguido supe que esto iba a marcar un antes y un después.

La aventura comenzó un 8 de marzo y la ciudad que nos acogió fue Parma, no era demasiado grande pero tenía lo suficiente para que no nos faltase de nada y si te fijas bien, también tenía su encanto. Allí conocimos mucha gente con los que salir y pasarlo bien, al fin y al cabo, cuando llegas quieres conocer gente ya que la idea de estar en otro país “sola” asusta un poco.

El primer día de escuela fue increíble, y eso que todavía no sabíamos que nos esperaba más adelante. La escuela, el ambiente, los niños/as…maravilloso, nos trataron como en casa y con mucha paciencia respecto al idioma. El italiano no es nada difícil de entender pero si un poco complicado de escribir;  con el tiempo, paciencia y esfuerzo puedes llegar a hacerlo, aunque quizás con algunos fallitos.

Con el paso de los días, iba aprendiendo mucho más y sorprendiéndome con la metodología que utilizaban y los resultados que esta daba; era muy diferente a España y eso me encantaba.

Iba pasando el tiempo y realizamos muchos viajes en destinos soñados como Pisa, Roma, Turín, Florencia, Verona… es impresionante verlo en persona en vez de a través de una fotografía.

Cada lugar era una experiencia nueva, con su propia historia, sus costumbres e increíble gastronomía; algo difícil de olvidar, sobre todo cuando comes pasta todos y cada uno de los días.

Después de muchos más viajes y visitas esperadas, era consciente de se iba acercando el final de la  experiencia, y con ella el regreso a casa que deseaba con más o menos ganas.

 

La despedida, cómo puede pasar en cualquier lugar,  fue triste; dejaba atrás la que ha sido mi casa durante tres meses y tuve que decirles adiós a las educadoras que me habían tratado como una más desde el minuto uno y a mis pequeños italianos que incluso sin entenderlos al principio me robaron el corazón con su curiosidad, sus ocurrencias y su infinito cariño; con ellos he disfrutado, reído y aprendido como nunca lo hubiese imaginado y me alegra decir que ese aprendizaje ha sido mutuo.

Ya de vuelta, puedo decir que vivir esta experiencia ha sido una de las cosas más bonitas e increíble de mi vida y la repetiría una y mil veces más, me llevo anécdotas y experiencias que estoy segura que no olvidaré por buenas o por malas,  ya que han sido todo un aprendizaje.

 

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Al principio la idea de vivir  “sola” en otro país durante tres meses asusta, pero te hace mejorar a nivel personal, social, profesional, de idioma, etc. No todo es perfecto, surgen complicaciones y uno de los objetivos de la experiencia es aprender a resolverlos por ti misma.

 

El mayor consejo que puedo dar es que si lo quieres dejes el miedo atrás y vayas a por ello, sin  que nadie, ni si quiera tu mismo/a, te ponga límites sin intentarlo; es una experiencia que si puedes tienes que vivir y de la que vas a aprender muchísimo sin darte cuenta.

Así que lánzate y disfrútalo porque es única ❤️‍🩹

 

Lucia García// 2 Educación Infantil