Fran, Patricia, Camila y Pablo movilidad en Malta

Fran Rodriguez, Patricia Liebanas, Camila Gañán y Pablo Borrero. ACO, DAS, PCC y ADf. Malta

15 de junio y nos preguntamos… ¿en qué momento han pasado ya los 3 meses?
Toda esta aventura empezó con muchas inquietudes y entusiasmo. El primer día que llegamos no dudamos en conocer el por qué era tan conocida Malta, por lo
que no nos faltó tiempo para ir a la famosa calle de Paceville.

Y efectivamente no nos equivocábamos, ¡la mejor fiesta está aquí! Conocimos a muchísima gente de todos los rincones; hasta llegamos a formar el primer grupo entre los dos pisos en los que vivíamos.

Aunque no lo parezca, no todo ha sido salir de fiesta; también hemos salido de turismo cada vez que encontrábamos la oportunidad. La primera visita que realizamos fue a la capital (La Valleta); vimos la famosa Fuente del Tritón y, a raíz de ahí, decidimos perdernos por sus hermosas calles (aunque las cuestas no lo eran tanto).

Otra de las visitas turísticas que más nos gustó descubrir fue el famoso bar Bellini; ¡la de ofertas que tenía en tablas de chupitos! Reconocemos que desde
ese momento nos hicimos clientes fieles…

 

Al formar parte de los Erasmus de Mamá Me Voy, tuvimos la suerte de participar en varias de las actividades que realizaron. La primera de ellas fue una fiesta de
bienvenida (Welcome Party), en la que también pudimos conocer a mucha más gente.

Una de las atracciones más llamativas de Malta son las excursiones en barco hacia Comino y disfrutar del agua azul y cristalina que bañan las costas de Blue Lagoon junto a tus amigos y una piña colada que creerme es exquisita la que preparan en los puestos locales. Nosotros hicimos la excursión, tanto de noche como de día y creernos, merece la pena.. (contando con barra libre en el barco incluida).

No todos los días eran salidas y fiestas, también disfrutamos mucho en nuestro santuario que era realmente un skate park, donde pasábamos las noches de calor charlando y contando nuestras aventuras y conociendo a locales que se sorprendieron al ver a cantidades de chavales tanto patinando y haciendo trucos como montando hamacas en farolas a una altura considerable.

Esta aventura, que empezó con dudas, miedos, dificultades para comunicarse con un idioma que no dominamos del todo, para viajar por un país desconocido… y poco a poco siguió con conocer lugares increíbles, personas que lo son aún más, momentos inolvidables… termina con un sentimiento de satisfacción, alegría, riqueza cultural, e incluso tristeza…

Tristeza porque te creas una rutina con personas que ves en tu día a día, lugares a los que acostumbras a visitar, y es algo que desaparece sin quererlo. Erasmus es una de las vivencias más fugaces pero más increíbles que puede tener una persona. Sin duda alguna recomendaría a cualquier persona a atreverse a vivir esto, quizás sea difícil al principio pero es lo mejor que puedes hacer.

Pronto volveremos, Malta ❤️‍🩹.

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