Marina, Lucía, Gema, Andrea, María, Fran y Benito, movilidad en Malta

Marina (GM Gestión Administrativa), Lucía, Gema y Andrea (GM Farmacia y Parafarmacia), María y Fran (GM Emergencias Sanitarias) y Benito (GM Act. Comerciales), movilidad en Malta

Al principio cuando llegamos la verdad es que estábamos un poco asustados por lo que iba a suponer estar solos y sin la ayuda de nadie de ninguno de nuestros familiares ni amigos, estábamos un poco dudosos de si ir o no debido a la alta presión que es estar solos de viaje en otro país con otra cultura e idioma diferente pero la verdad es que apuntarnos al Erasmus fue una de las mejores decisiones de nuestras vidas, cuando nos cogieron en el proyecto Erasmus+ no nos lo podíamos creer, debido a que esta oportunidad es única en la vida para aprender a valerte por ti mismo, madurar y superarte.

Nunca creímos que en tan sólo tres meses íbamos a aprender tanto, a vivir tantas experiencias y sentir tantas emociones distintas, que íbamos a estar viviendo con personas que no habíamos visto en nuestras vidas pero, que aún así en poco tiempo ya se habían convertido en una segunda familia. Malta es un país que al buscar información en Google lo primero que ves son playas y fiestas en barcos, pero es mucho más que eso, cuando aprendes su historia entiendes dónde estás y por qué las cosas son como son y esto es algo que también cambia tu perspectiva completamente.

En Malta conviven muchas culturas diferentes, puedes encontrar a personas de todos los países y con costumbres diferentes a las nuestras, por lo que nosotros nos tuvimos que adaptar. Por lo tanto, no nos arrepentimos de haber escogido Malta como país al que ir de prácticas, ya que hemos recibido una buena acogida nada más llegar, ya que tanto nuestros compañeros del trabajo como la propia gente que vive allí han sido todos muy amables y cordiales, de hecho al llegar junio no hemos querido que se acabara, ya que ha sido uno de los mejores momentos de nuestras vidas.

 

Ojalá todo el mundo pudiera tener la oportunidad que hemos tenido al poder irnos de Erasmus. Hemos aprendido muchísimo y estamos muy agradecidos con el proyecto, porque irte de Erasmus cambia tu vida y tu mente, y si en el futuro podemos volver a tener esta oportunidad no dudaremos en aprovecharla de nuevo para seguir creciendo tanto personalmente como profesionalmente.

Experiencia de Nuria, Pedro, Jose y Success en Malta

Nuria, Pedro y Jose, CFGM Gestión Administrativa

Success CFGM Actividades Comerciales

¡Qué locura! Irte de Erasmus en medio de toda una pandemia. Llegar a Malta con miedo de toda la situación y que lo primero que te digan cuando sales del Aeropuerto es:

– ¡Quítate la mascarilla!

Parecía que, al salir del avión, había entrado en otro mundo en el que el Coronavirus no existía, nadie hablaba de él, las calles llenas, bares y restaurantes hasta arriba incluso todas las discotecas estaban abiertas, parecía un sueño aquello.

El primer fin de semana estábamos un poco perdidos, fuimos a comprar y descubrir toda nuestra ciudad.

Malta es un país muy chico y sus ciudades parecen barrios. Se caracteriza por un país húmedo, cálido, pero cuando llegamos parecía que había llegado a Londres de los diluvios, tormentas y el viento que hacía.

Malta tiene sitios espectaculares para visitar, como su capital entre murallas llamada La Valetta, sitios para bañarse impresionantes como St Peters Pool o Popeye Village. También sus dos islas más cercanas como Comino y Gozo, que son espectaculares, resumiendo, Malta es un país espectacular, con muy buen ambiente. Lo malo es la comida, los supermercados al ser casi todos los productos de exportación son mucho más caros que en España, así que la carne y el pescado eran caros. Recomendamos ir a supermercados como Lidl, Scoots o SPAR que más o menos calidad precio son los mejores. 

En cada esquina te puedes encontrar las famosas Pastizzerias en la que podrás disfrutar de Pastizzis, empanadillas varias, pizzas etc, por tan solo 3 o 4 euros puedes comer, pero no recomiendamos comer ahí todos los días ya que puedes llegar rodando a España de vuelta.

A la hora de moverse, no cogíamos muchos autobuses ya que teníamos cerca el trabajo y cuando íbamos a visitar otros sitios solíamos coger E-Cabs que es lo más parecido al UBER aquí. Vivíamos en Sliema y para ir a la capital, solíamos coger un ferry que tardaba 5 minutos en llegar y era más rentable que el autobús y además el mismo precio.

En Malta las lenguas oficiales son el maltés y el inglés, pero todo el mundo suele hablar inglés porque el maltés es muy difícil. Algunos como Pedro y Jose llegaron con un nivel básico de inglés, pero poco a poco hemos ido mejorando mucho a la hora de hablar y a veces me salía solo el hablar inglés y me encantaba.

Nuestro día a día consistía en levantarnos temprano e ir a trabajar. Cuando llegábamos de trabajar, o bien nos echábamos la siesta (menos Success por su turno partido) porque estábamos súper cansados o salíamos a dar una vuelta, con los compañeros de piso o con gente que conocí aquí.

Hicimos un enorme grupo de amig@s, salíamos de fiesta, íbamos a cenar, quedábamos para ver el fútbol, para hacer turismo, hacíamos de todo, éramos como una gran familia.

Han sido una de las mejores experiencias de nuestras vidas, hemos aprendido a vivir sin depender de nadie y ver todas las dificultades que te puede poner la vida, recomiendamos que todo el mundo que esté pensando en irse de Erasmus, que lo haga, que le aseguramos que no se va a arrepentir.

Agradecemos en especial a Myriam, Lucía y Mana por hacer esta experiencia más cómoda y estar al tanto de todo. Aquí nos despedimos.


 

Aventura Erasmus en Malta

Gema Valladares CFGM Gestión Administrativa
Carmen García CFGM Actividades Comerciales
Paula Ordás CFGM Estética y Belleza
Aída Jalo CFGM Farmacia y Parafarmacia

Nuestra aventura empezó un 13 de marzo en el cual partíamos dirección Malta con mucha ilusión y unos nervios increíbles. Estos 3 meses han sido para nosotras un continuo aprendizaje. Parece que fue ayer cuando llegamos , con la incertidumbre de no saber qué nos esperaba , cómo íbamos a llevar el hablar un idioma distinto y el miedo al cómo nos adaptariamos a nuestra nueva vida durante estos meses.

Poco a poco fuimos descubriendo Malta juntas, encontrando rincones donde pasaríamos tiempo y que nunca podríamos olvidar.

Tuvimos buenos y malos momentos pero tuvimos personas que nos apoyaron, el trabajo los primeros días era un caos, otro idioma, gente nueva, pero poco a poco fuimos cogiendo las habilidades que necesitábamos y cariño a nuestros compañeros, eran como nuestra segunda familia.  Hemos aprendido muchísimas cosas nuevas y adquirido habilidades nuevas en nuestros trabajo.

El país al principio nos chocó un poco: los coches como locos, el Maltés que es imposible de comprender y como no, las increíbles cuestas. Nuestra casa se encontraba justo al final de una. Al principìo debíamos parar mucho para llegar pero terminamos subiéndolas como unas profesionales. Semanas después la ciudad nos enamoró sus hermosas playas y paisajes marítimos, tanto que todas vamos a volver.

Conocimos mucha gente nueva con las que creamos unos lazos increíbles y jamás podremos olvidar.  Fueron nuestros compañeros de viaje y de vida allí, nuestros malos y buenos momentos fueron con ellos.


 

Alma, Melissa y Jesús CFGS Asesoría e Imagen en Malta

NUESTRA EXPERIENCIA ERASMUS EN PLENA PANDEMIA

No todo es lo que parece

Quién hubiera imaginado que después de estar en la cama mirando al techo de nuestra habitación preguntándonos una y otra y otra vez si sería buena idea realizar un Erasmus en mitad de, literalmente, una pandemia, nos encontráramos en un abrir y cerrar de ojos en la puerta de embarque del aeropuerto a punto de emprender esta atípica aventura en el extranjero. Pues la verdad es que ninguno de nosotros lo  hubiera imaginado.

De repente, nos disponíamos a bajar las escaleras del avión de la terminal de Malta, pensando: «De acuerdo, ahora sí que es real y no hay vuelta atrás´´. En nuestro interior abundaba una sensación de felicidad pero con una pizca de incertidumbre. Cuando íbamos de camino a nuestro apartamento, pudimos apreciar la belleza de esta Isla, nuestros ojos se dirigían sobre todo a sus aguas turquesas y cristalinas. En nuestra sagaz mente, nos visualizamos bailando bajo los rayos del sol en una de esas famosas fiestas en barco que usualmente tienen lugar aquí.

Ya establecidos en nuestra nueva vivienda, decidimos dar un paseo por el que sería nuestro nuevo hogar durante los próximos meses. Pero justo al momento nos percatamos de que todo estaba cerrado. Ni restaurantes, ni bares, ni tiendas, ni museos, ni peluquerías y olvídate de las fiestas en barco. No fue la mayor sorpresa de nuestra vida, pero sentimos un ápice de tristeza. Entonces supusimos que nuestra estancia sería de todo menos divertida. Y siendo dramáticos, una gran desmotivación explosionó.

A la mañana siguiente, nos despertamos con el pensamiento lógico de que sólo llevábamos un día en la Isla y aún teníamos una larga travesía por descubrir. Una vez que nos mentalizamos sobre la situación, cogimos nuestros laptops y empezamos una búsqueda en Google sobre sitios característicos que visitar y planes que poder hacer. Mientras íbamos leyendo y anotando en una agenda, nos percatamos de la inmensa riqueza histórica que posee este país.

Sabiendo toda esta valiosa información, inauguramos nuestra exploración por los lugares más memorables de la Isla. Empezamos por visitar la capital de Valleta, atravesamos desde sus calles más emblemáticas hasta su jardín más famoso «Upper Barrakka Gardens´´, con sus numerosos arcos, bancos y macizos de flores, que además, ofrece una vista impresionante de las Tres Ciudades. Siendo nosotros unos entusiastas de la fotografía, no dudamos en tomar algunas fotos.

Sergio David Pérez, alumno de Documentación y Administración Sanitaria. Malta

Mi llegada al país fue a través de un vuelo sin escalas en una compañía low-cost que conecta el Aeropuerto de Sevilla con el de Malta. Al mirar por la ventanilla, se veía al principio a vista de pájaro parte de Andalucía, pero pronto llegó el Mediterráneo y su preciosa agua azul, hasta llegar a Malta.

Una vez aterrizó el avión, me recogió Lucía  y me llevó a mi casa (una habitación en un piso de alquiler compartido en Msida). Un trayecto muy llamativo, principalmente por el tráfico, pues en Malta se conduce como en Gran Bretaña por la izquierda.

Ya acomodado en mi habitación, el primer fin de semana comencé una primera fase de adecuación, exploración y reconocimiento de la isla de Malta. Para ello, me dediqué a pasear y hacer turismo. Ver la Valeta, con su centro histórico monumental y sus maravillosas murallas, pasear por Sliema disfrutando de unas típicas vistas de estampa hacia la Valeta, y la noche de Paceville.

El trabajo y vivir a diario

Diariamente, mi vida como estudiante de Erasmus en Malta era muy distinta a la que tenía en España, pero muy apasionante y enriquecedora. Todas las mañanas me levantaba, e iba paseando desde mi casa al St. Luke’s Hospital (desde 2007 renombrado como Karin Grech Rehabilitation Hospital, pero todos los lugareños lo siguen llamando “St. Luke’s”). Allí disfrutaba, junto con mis supervisores de prácticas, de un trabajo documental muy interesante, el control de las facturas del Sistema de Tarjetas Sanitarias Europeas en Malta y el seguimiento de la documentación del Reciprocal Health Agreement Malta/UK (un acuerdo sanitario firmado entre Malta y el Reino Unido). Era un trabajo muy interesante, y trabajar con mis supervisores era muy cómodo, porque en todo momento que lo necesitaba, me explicaban y con sus explicaciones podía trabajar con bastante autonomía.

Ya por las tardes, con todo el tiempo libre, y la satisfacción de por la mañana haber hecho un buen trabajo, solía desplazarme por el país, para ver diferentes monumentos y tradiciones maltesas, e imbuirme del espíritu del país. Visité el Blue Grotto, la Blue Lagoon, el Pueblo de Popeye, la Cocateral de San Juan (muy recomendable), Gozo, Mdina, Marsaxlokk, St, Pete´s Pool,… Los principales medios de transporte que utilicé eran los autobuses (que han mejorado mucho desde que se creó la compañía “Malta Public Transport”) y los ferries.

Además, una cosa buena que tiene Malta es su barata gastronomía a pie de calle, donde siempre encontraba puestos donde poder comprar: pastizzi, apple pie, canolis, pizza,… Ello me permitía que si algún día se me hacía tarde a la hora de recogerme, poder cenar rápido, fácil y barato (aunque no conviene abusar, pues muchos de los platos anteriores son considerados comida rápida).

Durante mi estancia en Malta, sucedió un hecho trascendental que cambió drásticamente mi rutina durante el Erasmus, fue la crisis sanitaria del coronavirus.

Malta, poco a poco, desde que llegué había empezado a tomar medidas de control para impedir que la pandemia llegara al país, como por ejemplo la toma de temperatura con cámaras en el aeropuerto a en la zona de llegadas, reducir el tráfico de cruceros del puerto, habilitar una página web informativa (https://covid19malta.info/), habilitar una nueva línea telefónica de urgencias para casos sospechosos de coronavirus, etc. Pero cuando el número de contagiados empezó a ser superior de 10 al día, decidió primero promover un confinamiento voluntario, y luego volverlo obligatorio.

La población maltesa es muy responsable a nivel sanitario, y durante el confinamiento voluntario ya la mayoría (casi toda) la población estaba auto-confinada, pero para facilitar medidas a las que las empresas pudieran acogerse finalmente declaró el confinamiento obligatorio.

El resultado de este período, en mi día a día, fue pasar de estar fuera de mi habitación y hacer una vida de persona completamente integrada (hasta donde se me permitía) en la vida maltesa, a estar todo el tiempo en mi habitación, realizando mi proyecto integrado y diversos cursos MOOC publicados en diferentes plataformas de formación en Internet.

Noelia Ramos, alumna de Cuidados Auxiliares de Enfermería, en Malta.

MI TRAVESÍA POR MALTA

Por: Noelia Ramos Vela

Técnico en Cuidados Auxiliares De Enfermería.

Hola, soy Noelia Ramos, estudiante de Auxiliar de Enfermería, y hoy vengo a contar cómo mi vida ha cambiado en tan solo tres meses.

Voy a retroceder un poco más en el tiempo, concretamente al día en el que anunciaron en el centro donde estudio, que teníamos la posibilidad de solicitar unas becas para hacer nuestras prácticas por Europa.

Cuando me enteré de aquello, no dudé en solicitarla, aunque en ese momento fuera muy pesimista y pensara que había poca posibilidad de que me eligieran (ya que, había muchos alumnos en el centro), igual mandé mi carta de presentación.

Seguí todos los pasos que teníamos que hacer, una carta de presentación, un test psicológico, una entrevista. A partir de ahí se comenzó a descartar a alumnos. Yo seguía, así que mis pruebas finales fueron un examen escrito de inglés, que pasé, y finalmente uno oral.

Para el examen oral ya éramos 6 o 7 alumnos, y aunque la gente nos dijera que seguro que éramos nosotros los elegidos. Yo seguía con que no, prefería no hacerme ilusiones para luego llevarme la decepción.

Anunciaron los elegidos unos días más tarde, cuando daban las vacaciones de Navidad, y fue el mejor regalo que me pude llevar. Aunque faltara medio año para poder irme a cursar fuera, y aún así tuviera que estudiar mucho para no suspender ninguna (porque si esto pasaba y no recuperaba la asignatura, no podía realizar mis prácticas). Yo con eso, ya estaba feliz.

 

Los meses pasaron y se acercaba el final del último trimestre, suspendí Odontología, tenía menos de un mes para prepararme bien la asignatura y aprobarla. Y lo conseguí. ¡Me iba a ir de Erasmus!

Durante el curso, tuvimos varias reuniones, explicándonos bien lo que era un Erasmus, los países donde podíamos ir, hablándonos sobre nuestros tutores en el lugar y etc.

Al estar estudiando un módulo que no es reconocido fuera de España (o en pocos países de la Unión Europea), no podía hacer las prácticas en Irlanda, una de las opciones que había. Yo quería practicar mi inglés y mejorarlo, así que, por eso, decidí Malta. Pero no descartaba que, si no podía ser allí, podría cursarlas en Italia (otra de las opciones).

Pero fue posible. A pesar de no realizar mis prácticas en un hospital (donde normalmente se suelen hacer), las podía realizar en una residencia de ancianos.

Así que a principios de septiembre cogí un avión y viajé a Malta, donde me estaba esperando mi tutora en el aeropuerto, y ella con su novio me llevaron a lo que sería mi casa durante los tres meses de mi estancia.

 

Durante el trayecto me estuvo explicando cosas sobre el país, sobre la residencia, sobre mis compañeros de piso y varias cosas más.

 

Mis compañeros de piso fueron cambiando durante dos semanas, lo mismo estaba con gente en el piso o estaba varios días sola. Hasta que por fin llegaron otras becarias de Galicia y ellas se quedaron los tres meses allí conmigo, me llevo una gran amistad con ellas.

 

En la residencia, los primeros días estuve adaptándome a todo, pero al cabo de poco tiempo ya me dejaron sola para ir yo por las habitaciones realizando las tareas que me mandaran o que yo ya sabía que tenía que hacer.

                    

No tardé nada de tiempo en encariñarme con los ancianos y que aquello fuera mutuo, todos ellos me trataron con muchísimo cariño y dulzura, me hablaban de sus vivencias, lugares que me gustaría visitar y miles de cosas más. Aprendí mucho con ellos, tanto personal como profesionalmente.

Con el personal de allí gané confianza muy rápido, era un miembro del equipo más, y me gustaba mucho ese compañerismo que había entre ellos y que no fuera un problema el acogerme rápido a mí también.

 

Había una chica allí que venía de Galicia, que estaba con una beca como yo, con ellas hice buenas migas. De hecho la primera semana que estuve allí ya me dijo de quedar con ella y unos amigos, fuimos a ver los Dingli Cliffs. Recuerdo ese día con mucho cariño porque fue el día que conocí también a Iago y Lucía, que también me acompañaron durante toda mi estancia en Malta. Y Lucía era como mi mejor amiga allí.

 

(Aquí adjunto una foto con ella uno de los días que fuimos a Comino en barco).

A partir de todas las quedadas y salidas que íbamos haciendo, conocimos a más gente y acabamos siendo un grupo de amigos bastante grande. Visitamos muchos lugares juntos y he vivido experiencias que ni con mis amigos de España había vivido.

 

(Aquí una foto de algunos de ellos, íbamos en barco hacia Comino).

Cogimos más confianza entre nosotras un grupo de chicas, salimos todos los findes juntas, ya fuera de fiesta o para hacer turismo. Dos de ellas fueron mis compañeras de piso durante un par de semanas.

Tengo muy buenos recuerdos con todas ellas. Y a pesar de que tres de ellas son Gallegas y otras dos somos Andaluzas, estamos planeando volver a vernos pronto.

Y finalicé mi Erasmus el 7 de Diciembre, llevándome nuevas experiencias, nuevos amigos y un muy buen recuerdo de Malta. Pienso volver a visitar un poco más el país y a reencontrarme con amigos que van a seguir allí unos años más.

 

Gracias a la experiencia Erasmus he aprendido y puesto en práctica mi conocimiento laboral, he tenido un primer contacto con el mundo adulto e independiente y he aprendido mucho de mí misma, a demás de lo que he aprendido conviviendo con personas de otros lugares.

 

¡Gracias por hacer esto posible!.

 

Aquí os dejo algunas fotos más:

                                                                                         Dingli Cliffs

 

 

                                                                       Birgu

 

 

 

 

 

           

               St John’s Co-Cathedral, Valletta

La profesora kimberly nagle ha realizado una visita prepratoria a Malta

La profesora de ingles Kimberly Nagle ha realizado una visita preparatoria ErasmusPro a Malta, con el objetivo de preparar las futuras movilidades del alumnado de Ciclos Formativos de Grado Medio en Farmacia, Gestión Administrativa, Actividades Comerciales, y Peluquería. Ha visitado empresas de acogida y alojamientos en: Valletta, St. Paul’s Bay, St. Julian’s y otras zonas por la isla.

Paco Nieto, alumno de cfgm gest. administrativa, en Malta

Siempre me han dicho que un Erasmus marca un antes y un después en tu vida, y hasta que no viví esta experiencia no me di cuenta de cuánta razón hay en esa frase.

Han sido 3 meses de cambios, cambios de rutinas, cambios de idioma, cambio de forma de vida. Son 3 meses en los que día a día tienes que esforzarte para adaptarte a un nuevo país.

Empecé esta aventura solo, solo en un país diferente con un idioma diferente, pero poco después vas conociendo personas, completos desconocidos que cuando menos lo esperes se convierten en tu familia, con los que vas a compartirlos mejores momentos de tu erasmus y que van a estar para apoyarte y consolarte en los peores, personas que una vez finalices el erasmus vas a saber que van a estar ahí siempre, amigos que te llevas para toda la vida, personalmente para mi esta ha sido la mejor parte del erasmus, conocer gente maravillosa que se que voy a llevarme para toda la vida.

Conforme al tema laboral en las prácticas es otro reto, mi primer contacto con un trabajo y en otro país con un idioma que no es mi lengua materna, pero con un poco de esfuerzo y tiempo acabas adaptándote, y disfrutando del labor que estas haciendo en la empresa, yo he tenido la suerte de compartir esta parte con un jefe maravilloso y una compañera de trabajo increíble, de tal manera que no me suponía ningún esfuerzo ir trabajar, es más lo disfrutaba.

Para terminar decir que esta ha sido la mejor experiencia de mi vida, que ha superado mis expectativas con creces, una experiencia donde vuelves siendo una persona diferente a cuando te fuiste, una experiencia que te ayuda ya no solo en tema de idiomas ni de experiencia laboral si no también en lo personal, una experiencia que te hace mas maduro e independiente.

Solo me queda daros las gracias por esta oportunidad.

Mercedes Merino, alumna de cfgm peluquería y c.c., en Malta

Esta experiencia no empieza cuando pisas el país de destino, realmente empieza cuando entregas los documentos y te preparas para hacer las pruebas, yo personalmente tenía mucho miedo de estas ya que no sabía nada y llevaba muchísimos años sin dar idiomas. Tras pasar todas las pruebas y ver mi DNI en el tablón de anuncios del instituto mis nervios aumentaron ya que me di cuenta de que me iría tres meses a un país extranjero y tenía que preparar muchas cosas. En mi caso hubo algunos inconvenientes ya que quería que mi destino fuese Irlanda, pero por diversos problemas tuve que cambiar el destino. Estuve pensando si ir a Polonia o a Malta pero por la barrera del idioma en Polonia finalmente decidí irme a Malta. Quiero decir que los días previos al viaje todo fue una incertidumbre porque no sabíamos dónde viviríamos ni con quienes, todo esto se resolvió un día antes de irnos.

Una vez llegamos al destino nos recogió Lucía y nos llevó a cada uno a nuestro piso, donde conocimos a otros estudiantes de Palma de Mallorca. Mi alojamiento era una pasada, un piso nuevo con muebles nuevos y todo recién comprado, pero por problemas con mis compañeros tuve que mudarme el último mes a un piso con otros estudiantes. En las prácticas todo fue genial, al principio un poco asustada como es normal, pero con el tiempo mis compañeras y yo nos cogimos mucho cariño, tanto que celebramos cumpleaños juntas, salimos de fiesta, nos íbamos a la la playa a pasar el día y cada vez que tenía un problema ellas se ofrecían a ayudarme.

En cuanto al país, Malta es un sitio conocido por sus playas y su buen clima, pero dio la casualidad de que este año el calor se atrasó y tardamos más en poder ir a la playa, igualmente lo supe aprovechar. Al principio de estar allí vivía en una zona residencial muy tranquila, aunque tenía que pasar por la “cuesta de St. Julians” todos los días para ir a la peluquería mis piernas agradecieron el ejercicio. El último mes me mudé a Paceville, el centro de todas las fiestas de Malta y el turismo, allí conocí a muchos extranjeros que me enseñaron un poquito de sus culturas.

Aunque he pasado malos momentos me llevo las buenas experiencias, la gente que he conocido, los sitios que he visitado y por supuesto mis compañeras de la peluquería, las echaré muchísimo de menos.

Carlos Mena, alumno de cfgm act. comerciales, en Malta

Se acerca el momento y aun así no eres consciente de lo que se avecina, lo ves todo tan normal como el día a día, pero en el momento de preparar las maletas y despedir a tu gente te das cuenta de que algo está cambiando y que sin miedo a lo que venga será una experiencia que marcará tu vida.

Si ya te has montado en el avión, demuestras que estás preparado para afrontar cualquier situación que aparezca en los siguientes tres meses, con lo cual, solo te queda esperar. Una vez que llegas y conoces el destino, compañeros, empresa y alojamiento debes adaptarte a la vida lo mejor que puedas y en mi caso, desde el primer día me sentía como en casa. Tuve la suerte de compartir esta experiencia con compañeros que solo en una semana, parecía que nos conociéramos desde pequeños.

Cada día te brinda la oportunidad de conocer mil historias y tener recuerdos para siempre, aprovechándolo al máximo, sentirás que una parte de tu vida muy importante pertenece al programa de movilidad Erasmus. Esta isla tan acogedora y sociable hace que te sientas como en tu entorno y puedo asegurar que al volver a España, he dejado allí un hogar y una familia que nunca olvidaré.

En relación a las prácticas en la empresa, aprendes cada día más tanto a nivel profesional como a nivel lingüístico, algo que te ayudará en el entorno laboral y te servirá siempre para bien en tu futuro trabajo.

Me encantaría plasmar toda mi experiencia pero ni en todas las fotos ni textos que pudiera escribir, detallaría lo maravilloso que es vivir esta oportunidad que brinda nuestra fundación.

 

Sin más, animar a todo aquel que pueda disfrutar de ser uno más en el mundo Erasmus, a vivir algo de este nivel, algo sin palabras y algo único…

Gracias una vez más a estos tres meses y nunca lo dejéis escapar.