Rafael e Isabel, CFGM Farmacia y Parafarmacia, Oporto (Portugal)

ERASMUS 2021 EN OPORTO ESTUDIANTES DE GRADO MEDIO DE FARMACIA

Somos Rafa e Isabel dos estudiantes de farmacia de Sevilla, hermanos que tuvimos la suerte de cursar el segundo año del ciclo, en el mismo centro y la misma clase del centro Sopeña San Pablo, el Grado medio de Farmacia y Parafarmacia. Después de hablarnos en clase sobre esta aventura, decidimos apuntarnos y sin pensar en ningún momento que seriamos seleccionados, nos encontrábamos el día que anunciaron los estudiantes agraciados con esta oportunidad, celebrándolo con mucha emoción y nervios, desde luego nadie lo esperaba.

En nuestro caso, las practicas se tuvieron que aplazar un poco para su comienzo ya que somos los primeros estudiantes que se aventuraban a realizar estar practicas fuera, en plena pandemia de coronavirus y sin más, decidimos arriesgarnos a vivir esta aventura en familia nunca mejor dicho, por que nos fuimos juntos a PORTUGAL, más concretamente Oporto ciudad que ya conocíamos y por si fuese poco estaríamos en la misma empresa, todo estupendo.

Con mucha emoción llegó el día de partida y en nuestro coche viajamos hasta nuestro nuevo destino. Llegamos a nuestro lugar de hospedaje, que por suerte, es la típica casona antigua portuguesa que parece sacada de cuento con la fachada de colores y que para ser antigua tienen cierto encanto y claro está, historia de tantas personas que como nosotros pasábamos por ahí.

Nos dieron la bienvenida tanto el enlace que llegó tarde, como la casera que nos esperaba en casa para mostrarnos todo, entrega de llaves y comentar un poco las normas de la residencia que por cierto incluye una gatita vieja que dicen es la mascota del lugar.

Una vez ya terminadas las presentaciones nos establecimos en nuestros dormitorios, fuimos a hacer la compra había que llenar la nevera e inmediatamente después salimos a conocer la zona. Para ser el primer día decidimos pasear por el centro visitando algunas iglesias con sus cementerios, ayuntamiento, estación de tren, palacio de cristal, sus puentes sobre el rio Duero, etc.

En nuestro hospedaje convivimos con 4 chicos Brasileños, 1 chica de Mallorca de origen Búlgara y nosotros dos también españoles de Sevilla, nos llevamos bien en general, hay buen ambiente y nos reunimos algunos fines de semana para hacer fiestas, barbacoas, con comida típica de cada país y hablar un poco de las peculiaridades de nuestros países, que hablamos diariamente de todo pero es bueno hacer amigos y chapurrear el idioma.

Llego el día en que empezábamos nuestras prácticas de empresa en la Farmacia Serpa pinto, nos llevó nuestro enlace a realizar las presentaciones y por sorpresa para nosotros no nos quedábamos el mismo día ya practicando, sino que fue una simple presentación para concretar cuando realmente empezábamos con la empresa y que nos conociesen un poco más. Como nos sobro ese día tiempo visitamos igualmente la ciudad, paseamos por el parque de las ciudades de oporto y el paseo marítimo de Castelo de queijo (Matosinhos).

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Al tercer día ya si comenzó nuestra rutina de prácticas y todo fue genial, los compañeros muy simpáticos y nos integramos perfectamente en la empresa, con claro está nuestras dificultades de entendimiento puesto que nos resultaba un poco complicado entender según el acento más cerrado o no, de cada compañero con los que conversábamos. Son una gran familia, nos quedara un buen recuerdo de todos ellos y podremos seguir teniendo contacto que es bonito.

Durante la semana intentamos indagar sobre cómo estaba la situación en el país porque nosotros viajamos recién levantadas las restricciones del estado de alarma total en Portugal pues estaban totalmente confinados en sus casas hasta el día de nuestra llegada y llegando nosotros empezaba la desescalada y aun había muchos comercios cerrados, que aquí no era como España, no estaba permitido la entrada en los locales y te servían hasta los bares desde la puerta, etc.

Llego el fin de semana y decidimos emprender una visita a una de las ciudades más bonitas que quedan cerca de Portugal, Braga, visitamos el casco antiguo donde encontramos una farmacia ubicada en un palacete antiguo y nos llamó tanto la atención que tuvimos que fotografiarlo porque era precioso, la catedral, el Bon Jesús do Monte y el santuario de Sameiro.  Lo típico que realmente es hermoso, como todo el mundo suele hacer y como sabíamos que por el estado de alarma no podíamos almorzar fuera porque todo cerraba los fines de semana a las 13h decidimos estar solo de visita publica y llevar bocadillos para comer en merenderos que por cierto en Portugal hay muchos por todas partes, lo cual nos parece genial.

El segundo fin de semana continuábamos con el mismo estado de alarma y decidimos visitar otra ciudad próxima también muy bonita Guimarães, con mucho que ver y visitar por lo que intentamos ir más temprano para tratar de ver algo abierto antes de que cerrasen. Visitamos el centro histórico, Sra. Da penha y su gruta de nuestra señora del Carmen donde se encuentra la capilla de san Elías que recomiendo lo busquéis porque está perdido por ese bello lugar y os sorprenderá gratamente. Después vimos las terrazas de largo da Oliveira, el palacio de los duques de Braganza y el castillo de Guimarães. pudimos hacer visitas y disfrutamos mucho de la ciudad.

Después de descansar algún que otro fin de semana por motivos de fuerza mayor, por el tiempo que llovía a mares, intentábamos alguna alternativa en ratos que escampaba y salía el sol, porque la característica del tiempo aquí es que puede cambiar en cuestión de horas tanto el tiempo como la temperatura del lugar y ciertamente es muy sorprendente para nosotros, no sabes cómo acertar, ni que ponerte, optas por llevar de todo XDDD.

Una de esas tardes decidimos coger el coche y partir por la carretera que pasa junto al rio Duero bordeando desde oporto hasta Pías, por donde fuimos paseando y parando para ver los paisajes espectaculares que nos ofrecía. visitamos el parque Lazer de Pías que es espectacular. Otra curiosidad es que hay capillitas o pequeños altares para santos a pie de carretera por todas partes, en las casas, etc.

Durante estos fines de semana ya se levantaban cada vez más las restricciones y podíamos visitara por las tardes ya cualquier sitio o comer dentro de los restaurantes que antes era totalmente imposible, por lo que esperar un par de semanas tampoco nos vino mal, uno de ellos tuvimos una de nuestras barbacoas en casa con los compañeros y a lo largo de los tres meses tuvimos cuatro barbacoas y un par de cumpleaños.

Continuamos visitando cada fin de semana una ciudad en esta ocasión tocaba Aveiro, comenzamos el viaje y paramos a desayunar en un lugar precioso llamado AREIMHO BAR (Rúa Família Colares pinto, OVAR) junto a la Ría de Aveiro es enorme por donde pasaban veleros y era un bar que te permitía poder tomarte algo tranquilamente en la arena de la Praia do Areínho disfrutando sus vistas, de precio bien, porque desayunas estupendamente y el lugar relaja.

Continuamos el camino hacia Costanova, vimos el faro de Aveiro y la avenida José estevão a la orilla del mar con sus peculiares casas de colores, por ultimo derechitos a la pequeña Venecia de Portugal con sus lagunas de sal y sus barcas coloridas con imágenes picantes antiguas, curiosas y simpáticas. Sus puentes vestidos con lazos de colores, su fábrica de cerámica,etc.

Paramos a comer en un pequeño bar cercano al lago en Rúa Domingos Carrancho 13, Bar Restaurante Bolide,  es un bar pequeño destartalado que lo lleva un señor mayor y que su cocina es buenísima casera típica de allí y barata, recomendamos totalmente, también puedes encontrar el típico pastel de allí de huevo con formas marineras llamados OVOS MOLES, que también están muy buenos y los encuentras en cualquier parte por si gustas probar sus dulces típicos.

Como nosotros íbamos en coche teníamos la posibilidad de hacer rutas y visitar varios sitios cada vez que salíamos, nunca pasamos por la misma carretera y el paisaje era espectacular, casas inmensas todas con varias plantas o simplemente con muchos metros de patio o jardín muy cuidados con muchísimas flores, árboles, todo precioso, todo verde, respirabas tranquilidad la verdad es que era una maravilla como se trabajaban sus viviendas y como lucían sus jardines.

De vuelta visitamos varias aldeas, el primero era pequeño con mucho encanto y contenía una iglesia (Parroquia Sao Miguel Arcanjo en Ovar) muy hermosa donde toda su decoración era madera tallada y azulejos elaborados a mano con imágenes de los santos, un espectáculo y una obra de arte que nos impresiono. Cosa curiosa es que aquí todas las iglesias tienen al lado los cementerios y que en ellos no existen nichos como en España solo contienen panteones súper trabajados preciosos y tumbas de suelo con imágenes como antiguamente hacían en Sevilla que ya no es común. También vimos que los coches fúnebres son furgonetas, se nos hizo raro al verlo.

Continuamos hasta Castelo de Santa Maia da Feira, después los Passadiços do Paiva-Aguieiras donde hay el puente colgante más grande de Europa y de vuelta a casa, este día empezamos junto al mar y acabamos en plena sierra.

Paso otra semana y decidimos visitar Viana do Castelo, fuimos directos hasta allí y nos encontramos en el mismo puerto un barco antiguo Hospitalario que servía de apoyo y se conservaba en perfecto estado para las visitas, fue emocionante ya que todo lo sanitario es algo que nos encanta y verlo en un barco y además antiguo fue genial, la visita es barata y merece el precio totalmente por que estuvimos dos horas dentro del barco viendo todo en su interior.

Finalizamos la visita y nos dirigimos al centro, la catedral, y cogimos el Elevador de Santa Luzia para poder visitar el santuario y unas ruinas celtas que había justo al lado. Volvimos a bajar en el elevador comimos en el centro, en un bar que fue bueno y barato en el passeio das mordomas, llamado Encanto Das Mordomas Café. Por ultimo compramos los dulces típicos del lugar, Bolo de Berlim en Zé Natario una pastelería que se encuentra en plena avenida del lugar que nos recomendaron los compañeros porque dicen que es donde más buenos están y así era.

De vuelta fuimos a ver un antiguo convento abandonado de San francisco do monte, a pesar de estar abandonado es precioso. Próxima parada Ponte do Lima que paseamos por el centro y seguimos hasta Barcelos donde tomamos café para terminar el día de vuelta a oporto.

Por cierto, si visitáis en coche Portugal, ojo con donde aparcáis pues aquí la señalización no es como España y los carteles que prohíben aparcar no los ponen mirando a la carretera sino mirando a la dirección de la circulación de la vía en la que está y puedes no verla y que se lleve el coche la grúa, cosa que nos pasó y nos dimos cuenta dos días después porque no lo encontrábamos donde lo dejamos, nos asustamos y preguntamos a un agente que nos comentó donde se encontraba y no veas el pastón para recuperarlo….140€ sacarlo del depósito + 60€ de multa, menos mal que solo fueron dos días sino tenemos que dejar el coche aquí, que me sale más a cuenta comprar uno nuevo. Dolores de barriga nos dio, pagamos la novatada.

Miramos los papeles y en menos de 20 min habían retirado el coche por lo que ojo, que no es España, no dan vueltas en balde.

Continuamos con nuestros fines de semana de visitas, esta vez tocaba Coímbra, enorme y precioso, este sitio tuvimos que volver a visitarlo otro día más porque con uno no te da tiempo a verlo todo. El primer día visitamos el Jardins da Quinta das Lágrimas, el Monasterio de Santa Clara-a-velha y el Monasterio de Santa Clara-a-Nova.  Comimos en el Restaurante O Convento que se encuentra en la Av. João das Regras 110 y se come de maravilla platos típico y buen precio. Paseamos por el parque da cidade Manuel Braga donde nos hicimos fotos con un oso gigante de césped artificial y paseamos por la zona universitaria donde se encuentra el Acueducto de São Sebastião y el Jardim Botânico da Universidade de Coimbra.

De vuelta decidimos coger otro camino y a la aventura encontramos la Estátua Gigante da Senhora Milagrosa más grande que jamás vimos, la ubicación 40.676218357678835, -8.211543699001217. se encuentra entre Cambarinho e Igreja, es una especia de capilla de culto y tiene unas vistas espectaculares desde allí.

En la segunda visita vimos la Universidad de Coimbra completa con su biblioteca joanina, la Capilla de San Miguel y el palacio real. También visitamos la catedral nueva, el Laboratorio que además de ser un edificio de nuestro interés, es muy interesante y educativo, su exposición nos encantó.  Para comer paramos en un sitio pequeño de paso que nos pillaba de camino Padaria Pastelaria Universidade en R. Castro Matoso 49. Esta vez ya si visitamos el jardín botánico que la vez anterior no pudimos entrar y paseamos por la plaza de la república, en esa zona hay veladores a lo largo de la avenida y puedes tomar café o pasar un buen rato. Nosotros optamos por dos bares de allí, pero nos quedamos con una cervecería llamada The Murphy’s Irish Pub en R. Almeida Garrett 1, que debéis entrar y subir a sus plantas superiores porque es una pasada nos encantó, puedes comer también y tienes veladores enfrente en el mismo paseo, la atención es buena y el precio está muy bien.

Decidimos volver a Oporto cuando por el camino nos sorprendió ver uno de los tantos puestos de comida rápida que hay Portugal, están por todas partes, pero este en concreto era una rareza, un autobús doble el único de Europa, transformado en bar de comida rápida para llevar y comer dentro totalmente adaptado y modificado por el dueño y su hijo, con horno de leña ya que sus especialidades eran pizzas, pero hacían pasteles y otras comidas. Hablamos con el señor, muy educado y agradable que se unió a nosotros a tomar café y nos contó su historia, cómo consiguió el autobús y como lo transformo por completo a lo que era ahora, se notaba que estaba orgulloso y feliz con su trabajo a pesar de la época por la que estábamos pasando. El nombre que le dieron a la empresa es Familia Mão Cheia y tienen zonas fijas con fechas fijas donde suelen colocar, además de eventos y ferias donde también acuden a vender sus productos. La experiencia fue nueva y muy agradable, nos fuimos con una de sus pizzas más vendida y recomendada la Romana (buena y barata ¿qué más podíamos pedir?).

Llego otro día y decidimos quedarnos en Oporto y visitar el Parque de Serralves que es un poco caro, pero merece la pena la visita porque tiene mucho que ver, a nosotros nos gusta mucho el campo por lo que nos encontramos en plena naturaleza en medio de la ciudad, echamos toda la mañana de paseo viéndolo y es verdaderamente bonito.

Ya se nos acababa el tiempo y elegimos como último destino de visita Amarante un sitio verdaderamente encantador, al llegar paseamos por la orilla del rio, donde tienen barcas para pasear por él, y bares, hay parte de él, que sus orillas son como pequeñas playas donde la gente va a refrescarse y también conservan un antiguo molino en la orilla digno de ver, las calles de Amarante son antiguas, estrechas, empedradas con edificios altos y cuestas con muchas escaleras todo de piedra y junto al rio la ciudad la cruza el rio y después de pasear por la zona de la catedral decidimos cruzar el puente para tomar algo y comer, al otro lado del puente toda la calle estaba llena de cafeterías, restaurantes y tiendas que la parte trasera daban al rio y disponían de balcones donde podías tomar algo tranquilamente y disfrutar de las vistas de la localidad.

Para despedirnos de Oporto decidimos visitar un bar estilo motero con música rock y cerveza muy fría que se encuentra cerca de Aliados donde se sirven las típicas hamburguesas americanas grasientas y con muchas patatas XDDDD. El local es digno de ver y la atención fue de 10. El local se llama HD BAR TU BE WILD.

El ultimo día en Oporto lo dedicamos a nuestros colegas de farmacia, comiendo con ellos y además les llevamos una tarta para merendar hecha casera por nosotros ya que es tradición en esta farmacia que el que se va la hace y la lleva.

Y esta fue nuestra aventura Portuguesa, nos llevamos una maleta muy cargada de recuerdos, momentos bonitos y muchos amigos.